Monday, March 31, 2008

Saturday, March 29, 2008

a word.doc

A word, just a word, to mark your absence
- Lee -


Said she wanted to plug in again, and fried a bit.
I said, watch the water love

- Lee -


No nos daría miedo ese lugar. Ni aunque no estuviésemos borrachos calzando las rocas pie a pie, con la sonrisa colgada al rostro como si no fuera cierto. Descubrimos sus colores luego de la mescalina. Tú estuviste absorta y derramaste un par de lágrimas, yo pensé que exagerabas. Nos fuimos por todos los caminos posibles: cuando caminas por el desierto es como ir calando en todas las entrañas de la tierra. El mar es verde, dijiste, y yo asentí. Verde despedazado y pronto las imágenes de los libros que dejé en Santiago, pero una espuma espesa y un brillo que parecía revolución. No sé cuanto rato miramos el océano que no sabíamos si llamar mar. Debajo de cada océano hay una alfombra rectangular, te dije. Cállate “poeta”, me respondiste, enfatizando la palabra con ironía. Pero no habíamos ido para escribir, siquiera luego de follar yo no abría el cuaderno verde y me quedé contemplando tu delgadez extrema y sopesando el dolor de mis caderas luego de las embestidas. El sueño es dejar la poesía, pensaba mientras te miraba. Y lo mismo cuando se desprendían las rocas y tu mano desaparecía rápidamente. Pensé en la portada de un libro. Pensé en la librería esotérica de Nueva de Lyon. Pensé que tu cuerpo era delgado para ese momento. Después te hundiste en la espuma.

Tuesday, March 25, 2008

Fotografía.doc


se va por la alcantarilla que sale del museo
con la suciedad de las plumas de las palomas
y la caca de los pececitos

hacia el río Mapocho
hasta el río Maipo
y por el río Maipo
hacia el mar Pacífico
(R. Lira)

nuevo orden, te ordeno
repetir los crímenes literarios


otro poeta va a morir por el exceso de café y el oficio
de concursante regional

pregonado como el final de “adiós a la familia”

o ayudando a las causas modernas/modernas/modernas
vendría siendo páginas web
y la reestructuración del orden ecológico, los pobres pececitos de Lira

les toca asumir el rubro de esa mugre que se desplaza encerrada
en las piletas de Santiago, viaje fecal del que se alimenta
un texto,
un salario, la esperanza de por fin nombrar un hijo

qué le deben al dolor
o si acaso es dolor, el iceberg del dolor, los consejos de Chejov

alguna razón había en la quema indiscriminada de libros

estoy “llorando” tu perdida
por los libros que no ibas a escribir jamás

(como quizá jamás las imágenes pornográficas, los labios infantes)

es solo que allá atrás hay una familia
en el cero absoluto de la soledad
y si me inscribo me toca levantar una muerte
como una remera
que me avergüenza

otros son los poemas de Rojas al Lebu
muerto
otro son los poemas de Carrasco a la Mujer
muerta

no quiero verme perdido dentro de mi cuerpo sin mi voz

pero mi cuerpo es un dialogo constante
que he constatado a medida que los segundos
críticos
antes de la forma incotenida
ahora la supresión de los adjetivos

te acuerdas la foto del poeta menor,
aquella antología de poesía surrealista, sabías
que Jerry Bauer haría lo mismo
te perdería dentro de la taza de café
con un clic, Roberto
con un clic, como cerrar una página o abrirla
cada momento
“mejor,
y menos importante”

necesito un algo
externo a mi para llorar

(y cuando lloro la alegría de hacerlo, los ojos secos)

una fotografía cualquiera
pero sobre todo si una canadiense parece
mojada como por una lluvia de notas
y tú estás a punto de decirme algo que atraviese tu retrato, tu pera recogida
como esperando el acribillamiento,
parto y receso
de salvajes con arcos y flechas.


Tuesday, March 11, 2008

decir voy como en una ola es vulgar.doc

escribo esto mientras aún
mantengo mi erección luego de masturbarme

estuve todo el día pensando en la noche

podría
redactar un diccionario lleno de miedos
y uno mismo llamado diccionario
difuminada forma de una palabra que contiene, me contiene

me rasco los brazos
reviso mis libros que no leo

me digo, al menos
tendrás que ser mejor poeta que Cortázar

no es mi culpa (alguien siempre haciéndote sentir culpa)
elegir adjetivos
que no conozco
de otra forma no podría explicarme

manejo la lengua con la habilidad del dolor

dónde es que puedo dejar
de sentir que me explota el pecho?

el sueño es una mujer con pene

he estado revisando sitios de travestís pero casi
ninguno pone su correo electrónico y no quiero sentir sus voces
ásperas
quiero sentir que me puedo atragantar con ellos

puedo recoger apuntes
de la vida, certeros
y leo, casi siempre
los mismos atisbos de la vida
de todas formas despreciable
no sé hasta cuando voy a soportar esto
quizá mientras todavía tenga dinero para comprarme un disco
o hasta que Javiera me deje de querer
como al borde
del piso 11
luego de una habitación amplia, un loft
lleno de mecanógrafos

yo me arrojaba de niño y caía lento
como una pluma
pero el sueño era esa decisión de saltar que importa
como caigas

hasta ahora 17 errores de ortografía piensan
que yo debería abandonar este
“simulacro de realidad”
17 errores como plumas que no tienen la menor idea pero dentro
son todo en cuanto a calculo
y las posiciones verticales
de cuanto horizonte llamen futuro

estoy buscando
amigos poetas, dejo el aviso
a Juan le digo que deje el Sol y a Dios
pero y como si yo sigo majadero con mi dolor
que no puede ser el de ningún otro
amigos poetas de preferencia travestis
algo que por fin me trasgreda hasta el punto de querer
mudarme a París a dormir en una tina
porque de seguro, jamás apuntaré mi cabeza

justo estoy componiendo un tema
solo me quedo callado y por Larrain atraviesa una
ambulancia y otras sirenas como un estado ruso
la música que es inmediatamente violenta
a pesar de todos los ruidos que he consumido como habitante

mencionemos, a caso
la contaminación
y la prostitución infantil
propongamos las distancias
y asumo este tono porque esto es una tarea
al humano disponible
al no ella que no me pide
vuelve a ser ese estúpido que me dejaba en la cama
que leía con notas pie a página
y toda parsimonia

recuerdo que tuve, como en el jardín
pero hace pocos años que elegir
un color
y la tarea fue fácil después de las lecturas y los colores
del cielo en esta capital
los inviernos secos son como los poemas
de un poeta chileno
lejos siempre color alterado,
indicando la distancia, a ella
la ficción

nota: que la borrachera subraya no mientras
quede Nicolás y lo convenza de escribir
tenías buen juego rítmico y como
Rojas cortabas
justo
donde
correspondía

éramos hartos y como soldados
nos tomábamos la frente de sudor no podíamos continuar
voy a abandonar la legión extranjera aquí en el desierto
agua, por favor
su forma contenida
cíclica y circular
en un vaso
los hielos blancos la curiosidad de la forma
andar a caballo

los pies
son metáforas de caminos?
un poema
cabe en un vaso?
de todas formas se puede
escribir un poema?
de todas formas se puede
escribir un poema desde un computador?
de todas formas tendré que trabajar
en un camping?
de todas formas

uno de ellos, soldado, tiene sida y por eso
se masturba con las manos vacías
se contagió mientras revisaba un sitio
sobre cigarrillos
y un blog que siempre,
salvo unos videos de día lunes
habla webadas.

pero aún así escribe para
resaltar sus gustos musicales muy diferentes
al indie mediocre de la escena santiaguina
y tiene talento, parece, para redundar sobre su imposibilidad
de decir aquello
que Pizarnik tampoco supo decir, pero Alejandra escribía mejor y
se entendía lo que quería decir
con “no puedo decir nada”
sin embargo la redundancia es un talento, si te tomas esto enserio
significa vivirla
como iteraciones de un no fractal
cuadrados cubos o triángulos
ojala no triángulos
(aunque a estas alturas, quien sabe que hace ella)
significa aburrirse hasta el hartazgo
y tener un tocadiscos con hábitos extraños
no el tocadiscos
aunque sí si contamos sus participaciones
en los pequeños rituales masturbatorios

si empiezas a escuchar voces
dejar de escribir es una solución
otra es hacerlo hasta los 19 años, después
(aunque tengas 23, espero mis 19)
vivir de depósitos, confiar en los padres o
atentarse, como en la peli de Godard
en un cine mientras pasan una peli gringa que no sea de los Cohen
pero no pedir que alguien se quede por la libertad
quedarse piola mejor e ir pasando papelitos
crípticos eso sí
no vaya a ser que alguien le salga fácil
salvar su vida

quiero hablar de Bolaño, siempre
quiero hablar de él
siempre es ahora hablando de él
viejo
conchasumadre
el café y los cigarrillos no sé
que chucha te fue a pasar pero te metiste de fondo
al negocio se te nota
vos si que te subiste al money train pero con el talento
exclusivo de quien agota la muerte

a tu manera fuiste un gansgter muy bien vestido

SEGUNDA
pausa para masturbarme esto
es REAL
esto está sucediendo ahora
(im gonna come…
a un final)

Friday, March 07, 2008

Rimbaud

No tenemos talento, es que
no tenemos talento, lo que nos pasa
es que no tenemos talento, a lo sumo
oímos voces, eso es lo que oímos: un
centelleo, un parpadeo, y ahí mismo voces. Teresa
oyó voces, el loco
que vi ayer en el Metro oyó voces.

GONZALO ROJAS, fragmento de Rimbaud, en EL ALUMBRADO, 1986

Nuevo documento de Microsoft Word (9).doc

mientras tengo los audífonos puestos
y aíslo mi masturbación de lo restante
decir voy como en una ola es vulgar pero voy
recortando un pasto
o una grieta
que se abre demente superior a las dimensiones de la carne la brutalidad
de sus cortes
y palpito en un puro tiritón de juicio

empezaste otro poema que va a
empezar a deformar sus letras para llegar a su final cuando dos
palabras apenas quepan en una línea y el corazón ha viajado
demasiado lejos, ya te han dejado de amar

poema reiteración de una idea
pero este es una sacudida que pertenece
a mi tiempo, sí
no hay otra forma de inscribirse al dolor

la libertad alcanzada los viajes
la música
que no busqué en ninguna parte mientras evitaba
las drogas que me acercaban dramáticamente a tu recuerdo
que es lo mismo que decir nunca te tuve eres una perra

pink steam sin sus armónicos ni Lee Ranaldo asegurándote no estás solo

el miedo es un invalido al que no le podemos cruzar la mirada
sin despreciarlo, en parte, y sentir que debemos estar en su lugar

en la espera
se sacuden todas las frecuencias los saludos inconclusos
is typing a message
en una botella sus vidrios clavados a la cabeza como la cabeza
o las alas de no sé que poema o pájaro
veo en borroso en esos segundos y mis dedos reproducen
una antigua técnica automática que aquí es por favor olvida
por favor detén el giro, si es que el retorno es cierto el giro
por favor detenlo

( )

( )

( )

necesito respirar otra cosa que no sea aire.

Panóptico

Thursday, February 07, 2008

Outer Space



por Peter Tscherkassky

Magma

De mi literatura más alucinógena. Los vidrios rotos. El otro montaje que apresura y detiene las otras verdades del tiempo. El coro alza los rostros, pone el alma en el altar. Son capaces de asesinar a los bueyes y las prostitutas. Todo acá es invalido, los ritmos, los cuartos. Acordes recuerdan muertes, mujeres, toda la aventura de replantearse hasta dar vuelta la carne. El coro hace bajar ángeles de viento, mejor vendavales de lluvia en polvo. Se está acabando el dinamismo y todo presenta una calma enmarcable. No voy a pretender los dibujos del mundo porque en las llaves y los bocetos siempre se cierran las ventanas. Mi verdad es un pretendiente, me va a deber siempre. Mi verdad es que me coja

la música

de forma vulgar por mi vehemencia. Le debo a ella mi posición agazapada que observa mis pies de pie, toda mi forma incontenida.

Es la forma psylocibe de decir Adiós.

Tuesday, February 05, 2008

song # 1 written for Lee


Nos acostábamos temprano. Los días en que no necesitábamos más noche dormíamos. Yo esperaba que tú te durmieras primero, tú y tu sueño pesado, para luego poder moverme, desplazar mi incomodidad con pequeños estertores. No soportábamos nuestros cuerpo, follabamos poco. Estábamos ahí por el otro. En la mañana nos levantábamos y tu rayabas algunos discos que juntos habíamos ido a comprar al Persa. Nuestra etapa era progresiva y durante horas hablábamos de discos. Discos innombrables. Nuestra noche empezaba en la tarde arrojados en nuestra cama, bañados por un tibio atardecer egipcio de notas bluseras. Yo a veces lloraba. Tú no, porque siempre fuiste más recia que yo. Ganábamos poco dinero, como es habitual en la literatura. Tu recopilabas conversaciones que habías tenido, cruzabas palabras y tenías habilidad. Yo escribía de música, todos los sábados ocupaba al menos 6 horas de discos y escribía reportes al respecto. Una vez discutiendo me dijiste que yo asesinaba a la música, pero cada vez que estábamos ahí arrojados en nuestra cama sabíamos que los discos acabarían y luego tendríamos los oídos tapados, llenos de un pelaje áspero y grueso. Nos pasó con el Indie, lo agotamos. A veces hacíamos música de nuestros sonidos, callados. A veces tu llorabas tus dramas, tu familia y sus abusos, que eran otra música que yo escuchaba como el lenguaje de Magma. Tu respiración, el crujir de tus huesos, tu pelo quebrado, tan teñido. Vivíamos para las atmósferas, éramos espaciales. Apelábamos a perder todos nuestros órganos. Nos gustaban ciertas palabras para describir sonidos. No comíamos y comprábamos música. Como Bolaño moriremos enfermos, pero sin dinero. No nos amábamos porque teníamos la música y el arte nos iba a separar. Al final el arte alardea de quiebre y es precisamente eso, lo inconcluso, la vida en cuclillas en tu vientre y sus muñones a medio formar, brazos, piernas, uñas. Tus gustos eran peculiares. Nunca pudimos detener nuestra avidez por las atmósferas, nos atrajo el silencio dramáticamente. Jugábamos a invitar gente y callarnos, mirarnos a los ojos hasta descifrar que el otro quería jugo de naranja. Alejamos a todas nuestras amistades, ellos creían en nosotros una prueba, y claro, el silencio es un desafío. Hablábamos de robar el tiempo, pero el tiempo nos robó la salud, a mi la tuya. Aún conservó nuestra colección. Tú empezaste a toser mucho, a veces sangrabas. Esa era otra música, una música más delicada y comprometedora, como el lector que pregona Rayuela de Cortázar. Empecé a sentir que tu corazón era un reloj, tum tum de Ofelia. Estábamos más callados que nunca cuando tus sonidos empezaron a tomarse la geografía. Ya no vivíamos en nuestra casa, vivíamos en tu enfermedad. Nuestros gustos menguaron en el deposito de estática y polvo que fueron nuestros discos. Tú todavía escribías poesía que cada vez se asemejaba más a la de Lihn, pero eso nunca te lo comenté. Yo sigo escribiendo de música ¿Me escuchas? sigo escribiendo de música. Tu corazón se agotó en un día cuando quería hablarte de una banda nueva. Lamenté que no la escucharas, se sentía un espacio en nuestra cama cuando rayé el disco por primera vez. Siempre rayábamos los discos, no los escuchábamos, tomábamos notas sobre él, comentábamos, hipertextualizabamos: fechas, nombres, inclinaciones geográficas y tendencias tautológicas por la edad que le tocó vivir a los productores, dueños del sello y compositores. Éramos un deposito sin fondo, pura avidez. Ambos soñábamos con ser músicos pero no podíamos más que escribir. No pudimos siquiera ser pareja, amarnos. No te extraño porque tengo nuestros discos, y los sonidos irrepetibles de tu muerte serán los sonidos irrepetibles de la mía. Nuestra historia es la iteración de la literatura, un loop. El cariño es forzado en la manía de sacudir la realidad y enmarcarla en las fronteras del arte. Yo te quería porque te ibas a morir, porque siempre estuve yo y mis discos que no eran de nadie. Te quería porque sin la esperanza del amor la música es una mierda.

Monday, February 04, 2008

Lee #



Ayer fui golpeado por las verdades de Lee Ranaldo. Las suyas, que comparte y exporta en sus spoken word y los chirridos melodramáticos de sus guitarras desafinadas. Golpeado es el termino para describir lo absorto, el corazón agitándose como anunciando alguna malfunción, yo sentado en mi auto describiendo diseños y patrones en la muralla que da a mi asiento: unos rostros convulsivos, el diablo, los ladrillos rojos respirando como si estuviera drogado (lo estoy, pero la música lo olvida) y los transeuntes ocasionales que quiebran el desorden para dar paso a la posibilidad ordinaria de ser asesinado en la noche ñuñoina. Lo normal es el miedo a las criaturas que deambulan la noche, los otros habitantes que la soberbia me deja decir desconocen todo este sonido como golpe de realidad, las metaforas de otro que en la rapidez de la sinapsis se hacen nuestra/mía, el viejo coche plymouth alejándose por una carretera norteamericana es mi auto, en la sinapsis, estacionado mientras tiramos humo con Martín y nos callamos un poco porque la música se vuelve emocionante y empatica. Las otras criaturas son la fauna de la fabula de cada día. Bolaño agota la muerte en 2666, porque él la vio agotada en cada intento, y ahora yo me pregunto si en esas muertes hay un juicio a la maldad, quisiera preguntarle a Bolaño si el juzga el mundo que crea. Los gatos, la luces de los autos que cruzan la calle Ortuzar, las sombras agazapadas que son proyecciones de vida ausente, todo fue relatado e incluso las aficiones cinematograficas. Mi experiencia no puede ser un relato, más bien la sinergia de todos los componentes de esa noche, que son las metáforas de Ranaldo y el miedo al porvenir, al rápido cuchillo que me degolla en el espacio de mi ventana para arrojar la ceniza, la paranoia de los automóviles y su velocidad, los seguros, el miedo, el miedo que se repite hasta el hartazgo y la martirización (Martín), el miedo que se repite hasta estos "simulacros de realidad".

Lee versa:
Nothing seems to affect my view these days.
My life beyond stable, static.
(...)
And all these stupid metaphors, what is one to do?
(...)
Is it even possible to reach out and touch another person?
To dent their flesh with my fingertips?
Why all the conventions the walls to prevent such happenings?
What can you show me?
What can I tell you?
How many years have we been apart?
Where have you been all my life?
When can I see you again?
I'm sick of the sight of you.
(...)

Y tenemos pena, nos vamos hundiendo en los asientos del Megane porque tenemos pena. Alguien la relata con la veracidad y lo tangible de un disco, un cda, mp3, una cristalización de pena que a nosotros se nos arranca con el humo del cigarillo. Ranaldo se vuelve inverosímil, él no tiene esa pena, tiene su espacio en la vida fonográfica, las giras en Berlin y España, la compañía de Kurt Cobain, toda esa elevación fonofantastica que es la vida Indie y que aquí se entiende como remeras apretadas y Sonic Youth, y las mujeres ocasionales que pululan a los rockeros de la escena.
Su música parece escrita por nosotros, pero eso es el delirio. Es que la sensación es que todo es inabarcable, incluso nuestro propio cuerpo demacrado por los humos. He perdido mi habilidad para las matemáticas, he perdido mi sentido social, he perdido la duda sistemática, he vuelto a creer en Dios, he dejado la literatura, he vuelto a ella y en ella las muertes de Bolaño, he perdido el respeto a la vida pero he ganado respeto a la muerte, tengo miedo, como un infante tengo miedo. La duda sistemática me enseñó la aspereza de corazón que una vez me alejó de la mujer que amo, ahora conservo una confianza que son mis discos, "asir el sonido", los paneos tridimensionales en el ambient urbano, chirridos de ruedas, las conversaciones nimias de dos ejecutivos mal vestidos, su paralelismo a los Taj Mahal Travellers, la confianza de hacer este simil entre algo completamente real y la desintegración endógena de la música.


Monday, January 21, 2008

Free Jazz



Free Jazz
A collective improvisation by the
ORNETTE COLEMAN
DOUBLE QUARTET

Mi copia de Free Jazz es una reedición en vinilo por Atlantic que asegura un sonido de buena calidad que mi aguja no interpreta. los chirridos exhalados permiten una asociación cultural que no es sumergirse (u otro verbo que represente el acto inocente y profundamente culpable de escuchar un disco) más bien buscar las raíces de estas intenciones que son letras tratando de marcar un compás, quebrado o abyecto. En mi tornamesa (así aseguran los Liners de mi edición) se está “expresando nuestras (la de Ornette y co.) mentes y emociones tanto como los aparatos electrónicos puedan capturar”. Esta necesidad provoca el titulo de este disco, pero las necesidades están lejos de ser libres. La música es el espejo del desorden, que debería ser la única palabra sin espejo, porque las calles y los tableros de ajedrez no dicen nada sobre los caminos y menos la vida de la gente que las camina. A ratos Ornette deja entrever que “la forma del jazz porvenir” es aún la tradición del Bop para luego ceder a un quiebre de convenciones digno de la forma de la improvisación. El trabajo previo es mínimo, olvidando los años desde que estos gatos soplaban percutían y pulsaban sus instrumentos en la acera de alguna calle gringa, la figura invariable del pobre y adicto Charlie Parker. Pero el dolor no se abre paso, no hay poemas negros en este disco. Conducido sobre todo por la forma del “jazz to come”: sentimientos sensuales que no encuentran su cristalización en la forma dramática, es imposible dibujar el rostro de la mujer que me sacude su terciopelo en la entrepierna mientras estoy escuchando esto. Porque hay una mujer, y una aventura, y un dolor que es fácilmente superable por la música. Claro, me discuto a mi mismo, alguien podría decir esto si escuchase Donna Lee de Charlie Parker, y la vida de Parker todos la creímos del “El Perseguidor” de Cortázar, y Julio es un chicle, una pastosa masa que depende de su densidad y viscosidad mientras el mundo no se deshaga. Donna Lee es un festin a la velocidad de los tiempos, y el dolor de Parker es ser “Absolutamente moderno” y más allá. Sus notas dejan ver el apuro en destruirse y volverse una tonada extinta que proporcionó los dolares para el siguiente hit of sunshine. Free Jazz provoca la tensión desde la soledad de sus improvisadores, que se atisban como otra mujer en la micro o un destello que fue un gato, pero realmente solos, entonando sus melodiosos jazz to come esperando encontrarse en el infierno, donde realmente estará el jazz que pregonan. Releyendo no puedo evitar confirmar la sensación de finitud que toda la música me proporciona. Es obvio, en este acto sublime que es el sonido, el espejo del desorden, surge esa otra interpretación (por una necesidad brutal) de catalogarse en espacios arquitectónicos, encerrarse a escuchar el disco, salir a caminar escuchando el disco, escuchar el disco en el auto, escuchar el disco cuando se hace el amor, un espacio desvirtuado (ya he hablado de la virtud) que busca su forma. Es triste asumir que esta música que busca la libertad sugiere inmediatamente el espacio donde ocurre, la sala de ensayo, Ornette y co. sobre unas alfombras con diseños hindúes, los improvisadores aparecen como seres incontenidos que lloran lagrimas más saladas porque lo son en la ficción, como una antigua novela inglesa o ¿nuestro? Martín Rivas. Todos los reviews indican al sujeto de su música y su música el regalo a través del cual los blogs y yo nos exportamos. ¿Muerte al Autor? de esa forma no podríamos hacer las asociaciones que producen los placeres sinápticos que luego forman el dialogo en las fiestas y la sobremesa. En “La vida está en otra parte” de Kundera el Autor sugiere que la verdadera libertad no existe, porque para ser verdaderamente libre sería necesario nacer sin padres, venir despojado y arrojado al mundo sin gratitud inherente. Pero este disco tiene su nombre clavado en mi imaginario, le pertenece a Ornette y ya es de tantos otros a los que le sugiere, gatos negros y blancos de Europa, Medio Oriente, Estados Unidos y Latinoamérica, gatos negros gritando a las armas a través de un micrófono y un saxo escupiendo guerrilla, gatos blancos paseándose en la desolación del final del camino, con sus saxos reverberados para encontrar otra cosa que sacuda sus corazones o sus penes, gatos que lo hacen por dinero y por heroína, gatos como Ornette que marcan sus nombres con aceros hirviendo y, como una violación prematura, no podemos olvidar.

Oiga FREE JAZZ AQUÍ/HERE

Variations IV



In 1964 John Cage and David Tudor set up shop in Los Angeles' Feigen-Palmer Gallery, equipping two rooms with complete sound systems (recording and mixing equipment, numerous radios, tape players and record decks to be used by carefully supervised operators) and placing microphones strategically inside and outside the building (one was suspended above the bar, another out in the street to catch the passing traffic), before embarking on a monumental six-hour performance of Cage's "Variations IV," excerpts from which were edited and mixed down to stereo for Everest, resulting in an album that proved so scandalously successful that a second volume was subsequently released. (…)

de allmusic.com


Inmediatamente uno piensa en la estructura, el edificio; como las imágenes que el desencantado (en el drama de Márquez) va desenterrando usando la pala de su propia vida. Primero es advertir la vida, porque detrás de todas esas iteraciones, la mímica controlada de Cage, lo que hay que encontrar es la vida muerta. Por eso la experiencia musical no es perpetua, aunque lo sugieran algunos místicos que bien podrían pertenecer al kraut rock o al jazz de vanguardia francés, muchos de los que se lanzaron a vivir el sueño musical como si este fuese otra praxis. No es perpetua aunque la vida incluso la escuchemos en esos discos, que es igual a matarla, debajo de las iteraciones, agazapada, aunque la entendamos y la consideremos al momento de sugerir discografías.

Cage escuchó a Branca y encontró que en su música había una progresión fascista. Creo que Cage fue incluso más allá con su declaración, formulándola de modo diferente a mi cita anterior, pero yo prefiero haber tomado la curva de la acidez propia de los compositores modernos, a esos que les gusta escupir a cada rato que un rostro se les asoma.

Cage ha depositado micrófonos como ojos videntes, subordinados al propio Rimbaud de espalda a las estrellas, sus visiones se llaman él mismo, soy el otro de su mi música.

En este disco claro que hay asco. Los trozos de ciudad, las paredes los dispensadores, las computadoras y los acetatos, todos escupen una masa densa que huele pésimo, colándose por las narices haciendo obvia su presencia – claro que estás viva, ciudad, si hueles horrible - pero que no es necesariamente la ciudad que nos gusta caminar, porque la que nos gusta caminar es la que sostiene ese otro soporte, Variations IV, que habla solo de ella ciudad y sus vómitos y nos deja solos sin lugar para vivir, demasiado humanos o humanos como para poder estar suspendidos en un espacio de espacio con una música (y aquí la redacción ¿en que lugar estoy?) que desarticula las ecuaciones, incluso las literarias.

Sin embargo, no es posible que un hombre destruya el espacio

y de todas formas, escuchar un disco de Cage es exactamente lo contrario a la experiencia que este disco sugiere.

No hay veredas, incluso cuando en este momento escucho algo que es una vereda de recepción: en realidad un vacío mío que se llena en ella como una forma y un gancho dramático. La escala cromática, el allegro vivace, moderato y la impresión de una mujer muerta a la que amamos. Los lugares nos habitan

son como una tangente
una aguja invisible
nosotros el hombre incontenido de ese lugar
como Tetsuo en su estadio.

Sunday, January 20, 2008

Musique musik

Busca desesperada, melomanía. Simétrico a las intenciones capitalistas, abarcar, asir el sonido. Blogs: Inconstant Sol, Mutant Sounds, Lost in Tyme, Direct Waves, The thing on the Doorstep, Church Number Nine, Prog not Frog, el ya muerto Insect & Individual que proporcionó mi primer acercamiento (y que agradecido estoy) a Jacques Thollot, el también ya muerto A Great Work Of Fiction que fue mi forma de exportarme. Y recopilando la Nurse With Wound list gracias a un californiano in his 40 que resultó ser un admirador de Jodorowsky. Optando a la catalogación de Heavy User en VTR, aprovechando una ya disipada miseria bonaerense y su jazz a tres pesos, y la tiendas chilenas, donde tuve la suerte de encontrar el Join Inn de Ash Ra Tempel, además de estar esperándome (la perfección de la citada simetría) discos de The Art Ensemble of Chicago, Amon Duul II, John Cage, John Cale y Ornette Coleman.

Saturday, January 12, 2008

Season of Glass (Ono Soul)


Persa hoy día, luego de dejar la casa de doblevé a las 10.30 de la mañana. No me hubiera ido (no en estos tiempos) de no ser por los discos. He aplazado la compra del Season of Glass de Yoko Ono ya tres oportunidades: miedo a encontrarse con la melosas melodías de John Lennon que me restituyen a un estado antipático. Mucho Beatles en este mundo y demasiada iteración de ellos en el fractal musical. Años de fonoadiccón he escuchado a los Beatles en cada singular acorde de Kraut y desde ahí para adelante. No quiero ni mencionar bandas del dos mil. Allmusic proporciona la información necesaria para el ímpetu. Season of Glass --- Experimental, y en esta curiosa etapa de Sesselberg, Thollot, Ash Ra Tempel y Taj Mahal Travellers, no hay un nombre que me cosquillee más el estomago musical. Ya no hay miedo, por cinco mil pesos nadie le puede temer a un disco experimental de la Yoko Ono, excepto claro aquellos con una tendencia marcada al desorden producto de una temprana liberación infantil juvenil, evasión de responsabilidades, aquellos que necesitan la marcialidad ahora in his 20’s porque los padres nunca les apretaron el cinturón intelectual. Yo no. Yo crecí con el cinturón dos centímetros por debajo de mi piel. Yo tuve miedo la primera vez que realicé una resta que me dio un número negativo, en 2do o 3ro básico, o por lo que a mi respecta quizá antes, miedo a eso diferente que no se me había enseñado y estaba fuera, dos centímetros fuera de mi potencial. Ahora esta música, para quebrar los ordenes, flagelar las sinapsis, concretar el trabajo que empezó la marihuana años atrás. 5 mil pesos Season of Glass, 7 mil pesos Phallus Dei de Amon Duul II, 8 mil pesos el Mekanik Destruktiw Kommandoh de Magma. Quién iba a pesar que estos discos habitaban el Persa. Mientras reviso una serie de Lp’s de Robert Plant y Electric Light Orchestra encuentro uno de Carla Bley con su mejor pinta Madonna Minongue. Fusión me explican. No me gusta el fusión, demasiado Coleman y Coltrane como para que me guste el fusión. Pero eso es hoy. Revisando el Lyric Sheet escucho “Amon Duul”, el NWW radar se prende de inmediato, como cuando otrora escuchaba algún comentario sobre animación japonesa. Sí, este tipo no es como los de tres puestos más allá que parecen saber de Maiden y de los Beatles y solo de ellos. (de todas formas agradezco que me hayan prevenido al querer comprarlo que el Sticky Fingers de los Rolling Stones era una edición peruana de crappy sound --- Caballos Salvajes --- a quién se le puede ocurrir traducir esos nombres. Y después revisando los Cd´s, porque el tipo de Amon Duul tiene en vinilo, a una mirada inocente como la que me está iniciando (de esto me arrepiento ahora, para los próximos textos he idas al Persa), puras chuchería progresivas o malamente poperas que incluyen desde Whitesnake a Kitaro, pero en Cd una colección increíble, harto Pysch Folk, dos discos de Magma uno que ahora poseo yo y varias iteraciones de lo que en Providencia encuentras por 12 a 19 mil “módicos” pesos. De vuelta al hogar el auto en el estacionamiento 45 grados centígrados sensación térmica de 50 grados centígrados en la primera propulsión de aire del acondicionado. Mala señal para un vinilo tan delgado como en del Yoko Ono. Manejo de vuelta por las malogradas calles con el vinilo en mi pecho, tomando muy mal las curvas para no estropearlo, viéndome probablemente muy ridículo. Todo mientras escucho el de Magma, que le va otorgando la epicidad necesaria a una mañana ordinaria de sábado, con todas las cosas que pienso y dejo de sentir por el afán de comprarme discos. Voces femeninas corales, el ocasional punteo psychprogfolkjazz que me disipa los signos pare y las luces roja y me pone más cerca de la muerte, o de la ley. Pero en este momento la ley es escuchar música, ya ni siquiera escucharla, algo menos complejo que poner las orejas, una reacción química. Llego a mi casa y pincho el de la Yoko Ono mientras abro todas las ventanas que ayer dejé cerradas para ir a la casa de dobelevé. Un olor un poco rancio, quizá una torta (5 de enero) un poco podrida. El viento empieza a circular mientras la aguja suelta los primeros chirridos de estática. Luego, un acorde que recuerda una muerte. Luego, una voz que recuerda el docu de Fred Frith. Luego, una lírica que es una iteración. Allmusic reafirma la sensación de la información flagelada, no podemos fiarnos de nada. Estoy escuchando un disco de Yoko Ono que tiene exactamente los acordes melosos que me ahuyentaban de él. Y me gusta.