Thursday, September 03, 2009



Monday, August 31, 2009

Exit

Santiago. Un aura al interior de los metales. Un edificio cayéndose, quebrado por el sueño. Yo y Nicolás –¡Corre!- Un ave rapaz sobre nosotros haciendo círculos. Escribí una vez (con mi nombre) cómo nos habíamos quedado encerrados en las habitaciones, y como todo se contaminaba y al final llegaba a nuestros cuerpos que ya llevábamos prestado. Tener que escribirlo es terrible, a ello. Ridícula es la ciudad, los discos innombrables, lo profetas que han caído al cielo, los riff de guitarras y las máquinas de escribir, los tipeadores. Nunca había sentido la imposibilidad completa de soltar un “espíritu” sin sus comillas sobre la vida que se extiende en todos los recorridos. Quiero sentir ese corazón palpitar, Jack. Quiero sentarme en un muelle de mi antigua ciudad y ver ahí lo que no hay. Estoy cansado de subrayar con la vista. Y las soluciones inmediatas de la prosa, ella misma, escribirle a alguien, hablar de alguien e incluso ahí, el sable, no recuperan su sentido. Estoy empezando a mostrar mi malfuncionalidad, a acabarme, descomponerme y pronto al reciclaje de las energías básicas. El agujero…probablemente el círculo de esa ave rapaz y por ahí las respuestas sobre cómo plantar a tus personajes down the k-hole, pero nada para salvarnos la vida. Me estoy muriendo, definitivamente, lo he sentido ahora y durante la noche, y todas las noches. Pienso incluso en ella y la borrachera del pensamiento y no soy siquiera capaz de atribuir a mis reflexiones valores patafisicos. Lo hacía por que había que calarnos en la historia – que eran errores y comportamientos maravillosos de tu cuerpo traslucido – y eso tenía sentido. Ahora lo sostiene una piedra preciosa, sobre el bestiario y las capitulaciones de Morelli, de nuevo. De nuevo la inercia de los topos en la Plaza Ñuñoa. Llorar en las micros, marearse al tratar de leer un poema de Carrasco. Calas. Sabor cítrico de tus besos. La aventura de los cielos rosados, ahora pagando el karma del niño poeta. Enumeraciones que nunca acabarán. Propuestas infinitas y roces imaginarios, y besos. Alguna vez, sentir la estela de tu cuerpo desplazarse por su trayectoria, desdibujarse al coger la guitarra, abrir un libro, dejar entrever todo.

No hay otra solución; lo hay todo.

Friday, August 28, 2009

gematría

NWW a las 8am

vistas – feedbacks – campanas llamando al hambre
todo por la mañana

Quedarme en el (zaguan) y ver la mañana abrirse, abriendo la puerta y volviendo a mi cama. Detrás de ese gran ventanal volver a escribir.

Ahora puedo ponerme a llorar; dejar de escribir es como no tener nada, desposeido y crucificado.

Quedarme en el zaguan y ver entre un manojo de aves rapaces la luz como el nombre de las cosas cuando uno se desdobla, pero imaginando

que todo se llama por su nombre



La mañana sucederá.

Friday, July 24, 2009

Wenders 62

El siguiente texto pretende ser una reflexión crítica acerca de ciertas tendencias cinematográficas y sus repercusiones en la concepción de “imagen”, cuya iniciativa tiene como epicentro el reciente visionado de tres cortometrajes realizados por Win Wenders: Same Player Shoots Again (1967), Silver City Revisited (1968) y 3 Amerikanische LP´s (1969).

Las tendencias de la globalización junto a las sociedades de masas han creado una diversidad de contenidos culturales que diversifican el curso histórico del propio “artista”, introduciendo contenidos de diversas culturas que, por estar ajenos, lejanos, casi fantasmagóricos, suponen un mayor foco de interés ante el devenir de la “obra”. El “artista” no se conforma con indagar dentro de su propia cultura por miedo a: ser considerado categóricamente nacionalista (apelando al sentido que la palabra evoca sentimentalmente) o, si su obra tiene un sustento teórico, por miedo a no encontrar las herramientas necesarias, en su propia cultura, delimitada geográficamente, para alcanzar aquello que se ha propuesto teóricamente. Ejemplo que se acerca a la tesis de este trabajo es el de James Joyce. En su libro “Dubliners”, Joyce, radicado en Inglaterra, estudia las tendencias criollas de su Irlanda desde la perspectiva peninsular. Esto queda ilustrado magistralmente en el personaje de “The Dead” Gabriel Conroy, literato peninsular que tiene que desenvolverse en una fiesta típica Irlandesa organizada por sus tías, donde sus tendencias continentales, inglesas, europeizadas, le causan un contraste emocional que incluso será catalogado por otro personaje de “Anglofilia”.

Si esta tendencia se insinuaba ya antes de la primera y segunda guerra mundial (“Dubliners” 1904), no es difícil imaginar su consecuencia durante la post guerra producto de la desilusión patria y la cualidad apocalíptica que estos conflictos bélicos dejaron implícitos en la mentalidad sobre todo europea, antecedente inmediato de las contraculturas y el existencialismo, que a su vez representan el antecedente inmediato del cineasta Win Wenders.

Pero el caso de Wenders presenta una extranacionalización de carácter casi obligatoria. Si bien el cineasta se apoya directamente de la cultura norteamericana, no lo hace por un desdén a su propia cultura Alemana, ni por una falta de recursos que la cultura alemana le pueda prestar, sino por una contaminación efectiva de la cultura Norteamericana dentro del panorama Alemán de Post-guerra. Recordemos que después de la segunda guerra mundial, Alemania pasó a ser (sin miedo a las exageraciones) una provincia Norteamericana, influenciada directamente por sus políticas económicas (gracias al extremadamente efectivo, en tanto control, plan Marshall) y por consecuente, exportando el Way of Life Norteamericano a la masa Alemana, desmoralizada y completamente alienada de la idea de Nacionalismo que tanto le alimentó luego de la primera guerra.

Bajo una arista dramática, la ausencia de identidad Alemana podría haber reportado a Wenders una inclinación hacia las tendencias Norteamericanas de industria, sin embargo, y lo que lo hace un cineasta destacable y vanguardista, es su capacidad de transformar esta ausencia en un código no solo valido, más bien necesario en la historia del cine , anclándose directamente de la influencia del cine más industrial (westerns, noir policial, etc) pero revirtiéndolo, haciendo la critica de su sociedad contaminada desde el uso de los mismo principios visuales del cine de industria norteamericano (desde otra perspectiva que será analizada más adelante) pero torciendo las estructuras bases.

La ausencia Alemana en la obra de Wenders devienen en una estructura dramática y una configuración de personajes que se puede resumir en este capitulo de “Rayuela” de Julio Cortázar:

62:

En un tiempo Morelli había pensado un libro que se quedó en notas suelta. La que mejor lo resumía es ésta: "Psicología, palabra con aire de vieja. Un sueco trabaja en una teoría química del pensamiento. Química, electromagnetismo, flujos secretos de la materia viva, todo vuelve a evocar extrañamente la noción del mana; así, al margen de las conductas sociales, podría sospecharse una interacción de otra naturaleza, un billar que algunos individuos suscitan o padecen, un drama sin Edipos, sin Rastignacs, sin Fedras, drama impersonal en la medida en que la conciencia y las pasiones de los personajes no se ven comprometidas más que a posteriori. Como si los niveles subliminales fueran los que atan y desatan el ovillo del grupo comprometido en el drama. O para darle el gusto al sueco: como si ciertos individuos incidieran sin proponérselo en la química profunda de los demás y viceversa, de modo que se operaran las más curiosas e inquietantes reacciones en cadena, fisiones y transmutaciones.

"Así las cosas, basta una amable extrapolación para postular un grupo humano que cree reaccionar psicológicamente en el sentido clásico de esa vieja, vieja palabra, pero que no representa más que una instancia de ese flujo de la materia inanimada, de las infinitas interacciones de lo que antaño llamábamos deseos, simpatías, voluntades, convicciones, y que aparecen aquí como algo irreducible a toda razón y a toda descripción: fuerzas habitantes, extranjeras, que avanzan en procura de su derecho de ciudad; una búsqueda superior a nosotros mismos como individuos y que nos usa para sus fines, una oscura necesidad de evadir el estado de homo sapiens hacía...¿qué homo? Porque sapiens es otra vieja, vieja palabra, de esas que hay que lavar a fondo antes de pretender usarla con algún sentido.

"Si escribiera ese libro, las conductas standard (incluso las más insólitas, su categoría de lujo) serían inexplicables con el instrumental psicológico al uso. Los actores parecerían insanos o totalmente idiotas. No que se mostrarán totalmente incapaces de los challenge and response corrientes: amor, celos, piedad y así sucesivamente, sino que en ellos algo que el homo sapiens guarda en lo subliminal se abriría penosamente un camino como si un tercer ojo parpadeara penosamente debajo del hueso frontal. Todo sería como una inquietud, un desasosiego, un desarraigo continuo, un territorio donde la causalidad psicológica cedería desconcertada, y esos fantoches se destrozarían o se amarían o se reconocerían sin sospechar demasiado que la vida trata de cambiar la clave en y a través y por ellos, que una tentativa apenas concebible nace en el hombre como en otro tiempo fueron naciendo la clave-razón, la clave-sentimiento, la clave-pragmatismo. Que a cada sucesiva derrota hay un acercamiento a la mutación final, y que el hombre no es sino que busca ser, proyecta ser, manoteando entre palabras y conducta y alegría salpicada de sangre y otras retóricas como esta."

Personajes en Wenders: ausencia de psicología, ausencia de un lugar estable (en 62 modelo para armar, Cortázar juega con este factor de una forma que podría ser hasta lúdica, intercambiando la acción de lugar sin aviso previo ni causalidad, incluso previniendo en un prologo estos desvaríos), ausencia de un hogar, ausencia de contacto físico, de deseo, ausencia de la mujer (y en esto se diferencia categóricamente de Cortázar), ausencia de relaciones estables; la soledad se establece como el sentimiento dominante en estos personajes.

Esta hipertextualidad no es azarosa cuando comprobamos que la fecha de publicación de Rayuela es el año 1963 (4 años antes de que Wenders realizara su primer cortometraje) y que el propio Cortázar también cumple el rol del escritor expatriado en Paris como lo sería Joyce en Inglaterra o Wenders, quien a su vez es un apartida buscando la patria dentro de su propia geografía pero a través de códigos culturales no Alemanes. Rayuela a su vez apunta a una reconstrucción y reformulación del las estructuras novelescas a través de un minucioso estudio previo (plasmado en su “Obra Crítica” y que tiene su ultima cristalización el “62 modelo para armar”) que podría compararse con los ensayos críticos que preceden a la realización de los primeros cortometrajes de Wenders, publicados en la revista filmkitik. Ambas formulaciones devienen en piezas de estructuras similares: contenidos trizados, imágenes quebradas, la intención de abarcar una totalidad desde la flagelación espacio-temporal de la obra, acciones y pretensiones libradas de intenciones; en resumen, toda una radiografía de lo que puede representar un intelectual Alemán de post-guerra o un intelectual argentino radicado en Francia.

3 Amerikanische LP´s presenta una forma amalgamada de diseño cinematográfico que esclarece las influencias Norteamericanas en el cine de Wenders. Podemos apreciar un plano secuencia montado sobre un auto que recorre la campiña Alemana mientras que de música incidental suena Creedence Clearwater Revival, transformando el paraje en una escena que bien podría transcurrir en el este de EE.UU. Para rematar esta escena (de una duración aproximada a los 4 minutos de film, excesiva si consideramos los diseños clásicos), al final del plano secuencia la cámara atraviesa un cartel gigante de Coca Cola y acaba deteniéndose, en plano general, sobre un autocine completamente vacío, que evoca las imágenes más sentimentales de John Ford.

En Same Player Shoots Again se da el ejemplo de crítica más evidente hacia el sistema Norteamericano de industria que plagara la propia forma Alemana de cine. En la pieza se observa un travelling vertical que sigue en plano general (pero con el rostro cortado) a un tipo que viste chaquetón largo y carga una escopeta a lo largo de una vereda, perceptiblemente (más no evidentemente) herido, durante por lo menos tres minutos de film. Si uno analiza la manera de enfrentar la puesta en escena por parte de los norteamericanos (en este caso en el genero noir en particular) puede concluir que hay dos momentos de una escena como la que plantea Wenders que son esenciales para el relato (y aquellas que cumplen con la categoría de “golpes de efecto”): uno de ellos, el disparo que antecede a la herida y el siguiente el “desplomarse” del protagonista. Wenders opta por, en posición crítica, mostrarnos solo el fragmento de film que está vedado por las concepciones dramáticas del cine clásico. Esto no solo representa un alzamiento en torno a la cultura Norteamericana como contaminante de la propia cultura, sino que también alude a una sobreexplotación de la imagen-relato. Lo que quiere decir Wenders cuando nos muestra una imagen aparentemente innecesaria es que no necesitamos de los “golpes de efectos” para armarnos la imagen de lo sucedido en la cabeza, sino que estos “golpes de efectos” han sido explotados de forma excesiva por la imagen-relato que asaltan al imaginario sin el soporte audiovisual, y anclándose a un fragmento “dispensable” según las concepciones norteamericanas, Wenders no hace otra cosa de suplantar la antigua imagen-relato por la apreciación de la imagen por la imagen, paralelismo inmediato con Andy Wharhol y las tendencias Post-Modernistas de arte.

Silver City Revisited olvida la crítica a la forma alemana plagada de “americanismos” y se concentra principalmente en la reflexión imagen-relato vs. imagen-imagen, que es donde radica el verdadero interés de Wenders. Plano general anclado que muestra una estación de trenes y las vías férreas atravesar verticalmente el cuadro extendiéndose hacia su fondo. En el comienzo de la escena (de una duración similar a las antes descritas) vemos a un tipo atravesar apresurado las vías férreas de derecha a izquierda de cuadro, seguido del paso del tren en forma vertical, hacia el fondo. En la imagen-relato, este comienzo sería el golpe de efecto necesario para causar dilatación en la atención del espectador y así “narrar” de forma regular. Wenders opta por poner este golpe de efecto al comienzo (que la imagen férrea sugería inmediatamente, antes de cualquier acción) y así quitar la expectación por la acción a acontecer, dando paso a la contemplación de la imagen por la imagen, no esperando su relación narrativa, obviando todo tipo de acción y extendiendo el plano a la soledad de la estación de trenes, develando lo que él llamaría “la imagen detrás de la imagen”.

En Lisboa Story de Wenders, su personaje-director, Friedrich, comenta: “Las imágenes ya no son lo que eran, ya no podemos fiarnos de ellas. Todos lo sabemos… Antes las imágenes contaban historias, mostraban cosas. Hoy solo venden. Las historias y las cosas han cambiado ante nuestros ojos. Han dejado de enseñarnos cosas. Lo han olvidado”. Luego, comentando sobre la cinemateca de la “imagen no vista”: “Una imagen que no es vista no puede vender nada, es pura, y por consiguiente, bella y verdadera, en una palabra, inocente. Mientras ningún ojo pueda contaminarla estará en armonía con el mundo; si no es vista, la imagen y el objeto que representan se pertenecen”.

El trabajo de Wenders se hace esencial en una cultura occidental atravesada por la estética y el culto a la imagen, para luego hacer el link de esas imágenes a relatos de forma que nuestro inconciente es capaz de generar asociaciones inmediatas que no permiten el descubrimiento de la contemplación como medio efectivo de entendimiento, sino sucumben a un acostumbramiento cada vez más entrenado por los productos cinematográficos que genera la industria; cuando el cine ya no trata de educación, cultura, ni de concepción artística en tanto devenir social, sino producto, caja de cereales que ya no se distingue entre los otros mil productos que llenan las alacenas de los supermercados: Cine reciclable.

Alberto Parra, 2006.

Tuesday, May 05, 2009

stultifera navis


La mañana pide que escriba algo. La mañana y la luz traslucida que habita dentro mío. Tengo el dedo roto, me duele tipiar y ahí la metáfora. Escuchando los trances de los follakzoid que han reemplazado los otrora lisergicos Ganjas; se trata de subrayar lo que sucede porque en ello hay una contradicción que finalmente indica algo de otro orden y la vida no es esta que consumimos en el oxigeno y la manifestación de la felicidad. Entiendo poco de lo que se me ha dado por rubro, escribir no sé si es el sentido siquiera, la música…los intentos de habitar el out-there gracias a las drogas y las mujeres salvajes. Filtros para colorear el verdadero color trágico en boca de KURTZ the horror, es el horror. Y cuando se alcanza la felicidad, una tragedia en ello, en el sentido de que considerarnos algo, algo depositado sobre otro algo incluso más intranquilo, una gran alfombra rectangular y temblorosa, no tiene sentido. Descartes y los ordenes gregorianos nos mintieron y yo veo en tus ojos verdes ese mismo error y tu felicidad es superficial. (y pensar que me hiciste caminar en ese sentido, idiotamente siguiendo tu ejemplo que acabó con alguna sonrisa que pudiese albergar mi cuerpo). Entonces mi novela y lo que vamos haciendo, transitando la ciudad-nieve Santiago, respirando con dificultad y de repente la realización de que las luces nocturnas pintan mis caminos y que todo se extiende como una gran explosión de órganos e interiores hacia las ciudades del mundo. La felicidad es saber que aquello siempre se mantendrá oculto lejos de nuestras manos completamente sucias. Ojala la verdad nunca esté a nuestro alcance, ojala pudiesen ver en los rostros que se sumergen la cara de la soledad; una vez rozada la lucidez la locura llega a reemplazar nuestros círculos con su gran navío deambulante.


Tuesday, March 31, 2009

fix.doc

Vamos todas las tardes a Sta. Julia

dejo a Diego ahí mientras censuro los alaridos de mi radio para escuchar los gritos que ya no será posible enmudecer

(veo a Diego desaparecer parsimoniosamente por los pasajes, los ciclistas (slash) dealers hacen su vuelo de moscas recorriéndolo como ratas hambrientas; nunca le hablan mientras Diego está a la vista, se esconde y como la paradoja del gato mi amigo está muerto y yo respiro la oportunidad de participar en una tragedia)

A diferencia de otros, nosotros no hemos visto las almas de nuestro siglo enloquecer

Nuestra hambre recuerda los momentos donde la infancia transmutaba rápidamente a las depresiones que ahora nos aquejan

causa de la imaginación y la conciencia de que cada repique de voz tuvo su eco en otro tiempo

y aquella lucidez (Borgeana, al menos) se ha convertido en hábito, se estaciona – 5 años, 15 años – y los años porvenir

Vamos todas las tardes a Sta. Julia por la calada que recuerda la figuras abstractas, risotadas y descubrimientos musicales, roces tangenciales a la ley y desafíos paranoicos. A cambio recibimos dolores de cabeza y la sensación de que nunca es suficiente – tildándonos de adictos para la risa de nuestros amigos alcohólicos – nunca será suficiente como querer recordar las calurosas tardes en Valparaíso y curtirse lentamente de aire salado e infortunios, malas amistades y refugios en naranjos altos como edificios – recuerdos en el abismo y la pésima elección de su traducción en palabras –

Dejo a Diego y antes de que vuelva pienso en la inutilidad de todos los pactos con los hombres

la guerra parece ser el único lugar útil de la lealtad

los demás abandonan la poesía (a pesar de tu habilidad aparente, Nicolás)

se entregan y depositan en los ordenes cronológicos, ya no recuerdan sus refugios al miedo de que la vida avance

y nuestra manera de protegernos is that angry fix que nos vuelve un poco más abiertos a la posibilidad de que florezca la metafísica – vacas aladas, jinetes despojando de raciocinio a los hombres más nobles – mientras realmente sabemos que nada sucederá, que el humo tiene una duración aproximada, que a cierta hora Sta. Julia es peligroso, que quizá, de alguna forma no comprobada, nos estamos haciendo daño, que lo único que nos sostiene juntos es un delicado trazo de aire y es maravilloso.

Tuesday, March 24, 2009

Thursday, March 12, 2009

Wednesday, March 11, 2009

actualización

I

demoliéndole y para cerrar los ojos, no confiar en nada, llenarse los oidos y llorar en silencio, ver lo que los gatos ven, flotar y acercarse como la fe, tener miedo y frenarse en el teclado para decir todo está perdido o darlo todo por perdido.

II

esto no tiene que ser acabarse, es posible que todo el viento me atraviese y habrá un vendaval solo para mi, uno en el problema del lenguaje la imitación de los helados y los besos de la gata Araña; suave la mirada y su agujero, la gata Rosita, corriendo por mi cama mientras la poesía afroamericana llego a saber es solo sonido

y querer nombrar, jazz, todo el jodido rato, jazz, decirte

tantos discos

sin nombre

III

esta es la poesía que solo sabe nombrar y señalizar

y hacer triángulos

cuyo vértice soy yo amante



Thursday, February 19, 2009

carta abierta a Jack Duluoz

Tengo tanto miedo
tanto
that I write, write, write
y trato de decir lo que veo y entender
el lugar donde descansa y se educa mi cuerpo

quisiera ser un escritor
pero no quiero sufrir como ellos.

Jack Duluoz:
(o Sal Paradise, o Leo Percepied, o Jack Kerouac)

Ahora que lo pienso, no eras tan inteligente como decías en Vanity of Duluoz. Durante los 70 hubo una explosión de Jazz que no te imaginas. Carla Bley, que luego lanzaría “Looking for America” un titulo muy propicio con tu literatura, edita en el 71 un discazo llamado “Escalator Over the Hill”, una verdadera explosión de Bop, free y sarcasmo, además de una gran épica a lo film noir como tu entiendes mejor que yo, siendo tu Americano y yo Chileno y ávido ocioso de las salas de cine en Massachussets y New York (te llamo Americano solo por que te quiero, de otra forma te mandaría a tomar por culo). Además, siendo tú Francocanadiense deberías haber tenido la oportunidad de escuchar todos los discos de las joyas de Futura: Jacques Thollot y Berrocal principalmente, editados durante la década del 70 y que ahora, durante la década del 2000, que está por acabar, son revitalizados, reeditados, comentados y valorados sobre manera por su característica innovadora (“and you can’t believe that bop is here to stay”). Esa deriva de piano sobre texturas de un sentimiento irreconocible que traza Thollot en su Mahagony Extraits sirve para llenar y transcribir todos mis días de mediocre Santiaguino y si tu las escucharas entenderías ahora donde vivo y por que siento lo que siento, lo del poema que antecede a esta carta abierta. Entonces cuando escuchaste ese sonido nuevo que le atribuiste a Monk, a Parker y a Gillespie y dijiste lo habían heredado de Lester Young estabas siendo bastante inteligente (vivaz, ojos abiertos porque eso estaba sucediendo ahí, en aquellas calles que acaban todas en el mar, y tu fuiste uno de sus principales cronistas, esa música sonaba en tus bares porque ellos eran los músicos contratados para entretener a los tuyos mientras ustedes se masturbaban con la poesía y eso es una suerte que no entiendes) pero no tan inteligente como para calcular que la libertad se expande hasta la destrucción, y que la música de tus ciudades sería transformada en una especie de épica casi impalpable que si que saca lagrimas y que ahora si es un caos incontrolable y feroz (como aquellas veces que querías volverte negro y trabajar el algodón porque sabías que no podrías hacerlo con tu cuerpo y tu temple, a pesar de los años de fútbol americano y la marina Americana). Entonces borrachin desmedido, te perdiste todo el Free Jazz de los 70 y el Avant Garde (supongo escuchaste a John Cage alguna vez), además del rock Alemán alias Krautrock que tu gran barcaza Dorchester y todos tus contribuciones en la segunda guerra mundial ayudaron a forjar. Por otra parte Sal, tienes suerte de no haber observado a tu país convertirse en el gran odiado de la Tierra. ¡Ahora dicen que todos sus guerras fueron calculadas y que la guerra en la que tu participaste, en ella tu país financiaba ambos bandos para beneficiarse económicamente! ¿Qué piensas de ello?. Pero bueno, quedémonos con la música y sí, tienen músicos que te sobrevivieron y que realmente evocaron la libertad de una forma epiléptica, como hablaba tu gran amor Cassady ¡Wow, Hey, Look at There! todo eso con notas de saxo, olvidando los respetos clásicos e incluso aquellas innovaciones de tus próceres del Bop. Es que después tuvieron a los panteras negras y ahora su presidente es negro. Lo has logrado Jack, tu prosa ha sido oída por las masas y para divertimento del resto del mundo han puesto un negro de presidente. ¡El Jazz al poder! Te cito cierto poema de un disco editado mientras vivías creo “We want poems that kill, black poems, poems like fists beating niggers out of jobs”. Pero tu país y el mío a la sombra del tuyo se han convertido en un gran amasijo irreconocible de contracultura institucionalizada y ya nadie sabe realmente leer tus libros. Imagina que la primera vez que leí On the Road lo hice en español con una traducción de Barcelona. Fije, Chute, Jodidos, todas esas palabras graciosas. ¡Pero no estaba recibiendo ese sonido que yo se silbabas y cantabas y BOP en tus párrafos inmensos, libres y geniales! Ahora te leo en inglés como corresponde, y cada vez siento que fuiste un imbecil por no sobrevivirte a ti mismo (y eso que en Big Sur lo atisbaste) para poder comparar y encontrar el verdadero homologo de tu literatura que no era el Bop sino el Free Jazz, o por lo menos para disfrutar de aquellos negros esquizofrénicos que salían golpeados de sus bares por malograr los saxos y los pianos. Y yo hubiera viajado a América por gusto, ahora no piso esa tierra ni aunque me deporten. Perdona Jack por hablar tan mal de tu país, es que verdaderamente ha opacado toda la historia del mío, vieras a los jóvenes que aquí se reúnen, toda una iteración penosa de los hipsters Americanos y algunos bosquejos mayores de Manchester el antiguo imperio pero no esa ciudad de barbudos amables, ese Liverpool con el que soñabas mientras cruzabas el Atlántico. Y entonces solo me queda respetar a tipos como tú que sinceramente nunca se rindieron a encontrar su verdadera nacionalidad y entender realmente el suelo que pisan y así, respetuosos de los propios estereotipos de tu país, recorriéndolo para encontrarse con esas figuras tan comunes que han sido empañadas por el vox populi y exportadas como carne animal. Yo estoy aquí en Santiago de Chile tratando lo mismo, pero es realmente difícil Jack. ¿Qué me dices al respecto? tendrías que darme algún consejo gran borracho, gran Halcón. Esta ciudad es tan irreconocible como los imitadores de Parker. Pero algo palpita al fondo de ella, en los ríos cruzados por grafittis y avenidas, en la gente en su hermetismo y su falta de caridad, en el comercio ilegal y las drogas, hay algún Santiago que tendrá un calificativo que ya encontraré, espero, y luego un Chile que será un verdadero sentimiento y luego el sentimiento de habitar todo el mundo y por fin comprender. Bueno Jack, quería agradecerte y también retarte un poco por imbécil y paranoico así como aquí me reta Martín y como yo trato de retarme para no seguir cagándola. Tus amigos fueron muy condescendientes y está bien, ustedes forjaron lo que ahora llamamos libertad, ¿Pero tenían que habitar el exceso? Bueno, yo ya no creo en Jesús como tú, así que no voy a moralizar tus actos ni nada. Solo un saludo trans.temporal si acaso eso es posible, una carta abierta es un genero literario y tu Jack ya no estás vivo y te volviste un personaje, la leyenda de Duluoz, escritor, navegante, jugador de fútbol y borracho, como corresponde a los hombres de fantasía que habitan mi cabeza.

Alberto Parra, Santiago 19 de febrero de 2009

Sunday, January 25, 2009

actualización 2

de hecho todo lo de arriba (abajo) se borró. Estamos dejando de escribir para trabajar. Arrojados en la cama cavilando sobre cualquier música masturbándonos compulsivamente (después de esta trabajaré, escribiré algo). Pero a nadie le interesa y ese es el problema de los blog, son demasiadas semillitas ahueonadas esparcidas ahí y la gente no cuida sus arboles ni sus animales, carajos.

actualización

Sunday, December 28, 2008

En acto de timidez espacial, no haré uso extenso de este. La invasión que no lo es por ser más bien invitación, cuando hueles comida sabrosa, la ves o piensas en ella. La saliva empieza a formarse en la boca. Cuando comes, la saliva descompone un poco las sustancias químicas de la comida y ayuda a ablandar los alimentos para que sea fácil tragarlos. Tu lengua ayuda empujando los alimentos mientras masticas con las muelas. Cuando estás listo para tragar, la lengua empuja una parte de estos alimentos triturados, llamada bolo, hacia la parte posterior de la garganta, en dirección a la abertura del esófago, la segunda parte del tracto digestivo.

Tuesday, September 30, 2008

amigos poetas de preferencia travestis.doc

- Deberíamos leer a Girondo

- ¿Para qué?

- Porque así todos nos seguirán, ahora. Son nuestros tiempos. Imagina un gran ejercito con soldados lentos, casi pegajosos. Imagina ahora la utilidad de esos cuerpos viscosos. Es casi como recortar el aire. –

Nadie en definitiva conoce a estos sujetos. Su búsqueda será la misma después de 80 años. Una de ellas al menos. (Lo dijo Parra en el "Discurso de Guadalajara")

- Necesitamos levantar criaturas, como unos nigromantes –

- Primero es necesario dejar la casa de nuestros padres. Y eso no es ni siquiera el numero uno de la lista de prioridades. Primero hay que tipear mirando el teclado. La técnica nos enseñó lo contrario, ahí radicaba la habilidad, pero yo sugiero otra cosa; el secreto está en las letras.-

- A mi los dedos se me tuercen, me duelen. Escribo con, máximo, tres dedos ¿De qué me sirven grandes pliegos de papel?-

Friday, September 26, 2008

(de la serie) gran noche Latinoamericana.doc

Vuelta a casa bajo una llovizna espesa. No me vas a encontrar ahí, Javiera; soy el adoptado, esta ciudad me raptó cuando tenía 12 años. No encuentro nada encerrado en los habitáculos recreacionales. Bestias en la solera del mundo, el gran cielo latinoamericano tapado por las emulaciones modernas: neones, proyecciones, mujeres de vaginas estrechas, hombres sobreyaculados, infidelidades sobre todo el juego de ficción. Estoy apoyado en una muralla esperando a que llegue el supuesto Condor (alias la muerte, alias alguien que me diga la verdad) y me arranque o me deposite ahí definitivamente. Cada noche es una promesa rota. Cada noche vuelvo a repetirme en esos hábitos que desprecio.


Poli y el desarme, a veces su mirada que atraviesa y la posibilidad de sentir el lugar. Quisiera que me llevara por una carretera que acabe en una playa, darnos cuenta de que deberíamos habernos quedado en casa.


En las calles los rostros ocupados en saciarse. Todos buscando llenarse los bolsillos, el estomago, el hígado o los pulmones. La vida actual es un llenar y vaciarse, eso son los movimientos centrales. Conducido por una inercia fantástica (alcohol, de otra forma arrodillado clamando un Dios cualquiera) me deslizo por las aceras húmedas y sucias del centro; toda una gran analogía de mi vida amorosa. Elegir un nombre: ¿Hay esperanza para los Santiaguinos? I´ve got proyects, do you hear me? Proyects. Parapetándose al tiempo, fuera de él, la evolución meritocratica que evalúa nuestra madurez.


Poli, el advenimiento de la muerte. Ensayando tus hábitos para construir la novela. De lejos observándote y desdoblándome en la literatura. Mirando hacia arriba, un tipo dos veces más alto que tú, pequeño big-bang previo a la implosión. Cariño, cariño. Tu cuerpo desdeñando el aire que roza, la mejor presencia que se puede aspirar, movimiento perpetuo y oxidación. Mueres más rápido que todos, nosotros sufrimos la lenta desesperación de la vergüenza.

Thursday, September 18, 2008

fragmento

I

Estaba pensando en escribir sobre él y ella. Ahora me veo sentado en el auto, lo recuerdo. Un viaje suave; trato de acomodar mi cuerpo en lo posible y girar mi cabeza de tanto en tanto para asegurarle mi atención. Escuchamos Popol Vuh, Hosianna Mantra como subrayando lo translucido de nuestro tiempo juntos. – No he dormido bien – me dice. La verdad ella nunca ha dormido bien, creo. Y yo con ella menos, no soportaba su habito de frotarse los pies durante la noche. – ¿Alberto? – me inquiere. – Tiene miedo de comenzar a acomodar sus vacíos sobre mi cuerpo; lo hace lentamente. Conduzco a una velocidad prudente, aunque me gustaría acelerar las cosas y sentirme un poco más en el transito y menos en este auto. Trato de concentrarme, pero la última vez que estuve con ella no es siquiera un recuerdo anidado en la parte del cerebro que le corresponde a la poesía. Me doy cuenta que uno no sana, por más que se aspire al porvenir. – Me sudan las manos, mira – Tomo su pequeña mano un poco deforme, nunca me sudan las manos y tengo que decirle que no estoy ahí. Ella lo va a entender o quizá todavía la amo, eso pensará de noche, satisfactoriamente. Pero mi desesperación se anida en la incapacidad de recordar mi experiencia, y recoger sus ademanes como todas la texturas con que se matizan los personajes de novelas. Me estoy protegiendo de antemano, subrayándome en la literatura. – Estoy seguro que no tengo ningún disco que te agrade acá – le digo. – No te preocupes…podemos escuchar lo que tu quieras – Entonces detengo el auto, no aguanto. La miro y ella se recoge hacia el vidrio como esperando un zarpazo merecido. - ¿Qué? – me pregunta, con todo mi cuerpo enroscado en su ojo. – Ayer soñé contigo – Empiezo. – Venias de vuelta del cielo tras una experiencia mística con alguna planta…No me quisiste contar de que se trataba el cielo, y yo lo necesitaba…Si estaba a punto de enfrentar mi salvación tu sabes que no lo iba a lograr sin abandonar el terrible esfuerzo que el cielo evitaría…De todas formas fue bueno verte ahí, como si nos hubiésemos pillado en la vía del tren camino a Machu Picchu… Bastó mirarte para saber que el cielo no lo merecemos… – Estoy al borde de abofetearla. Recuerdo su boca contraída en mi glande, su ojos mirándome directamente, las pocas veces que estaba urgida por mi placer. – Sé lo que quieres decir – (¿Lo sabes? Entonces bájate del auto) – Sabía que llamarte iba a ser como aterrizar sobre espinas – No me esperaba una respuesta de ese tipo. Quiero que se me abalance y acabar con esto pronto. – Quiero que me enseñes a escribir…- Nunca la he escuchado tan determinada; el tiempo que compartimos eran vaivenes y prefiguraciones de la soledad y la emancipación; todo lo hacíamos con la esperanza de ser los mejores, pero sin la correspondiente paciencia. – Yo ya no escribo – Le respondo – O por lo menos no el tipo de cosas que solía escribir...Ahora no se le puede llamar de esa forma. – No me entiendes – me dice – Quiero que me enseñes a sufrir. – Pienso en la única forma en que podría traducirle su petición, se la comunico directo a los ojos. Su cuerpo ya no se agazapa en el asiento, esta erguido y radiante. – No ha pasado mucho tiempo ¿No? – Le pregunto. – No- responde – El necesario para que llegue este día. – No entiendo nada. En aquellos tiempos sus comentarios crípticos eran iguales a todos mis ardides retóricos para esforzar la comprensión. Ahora no entiendo y me importa un carajo. Me siento ligero llevando el Megane por la ciudad. De repente, el aviso de estar acá; lo siento junto con su mano sobre mi pierna. No la miro, pero estoy seguro que ella no me mira; la vista clavada en su mano, preocupada de hacer las cosas bien.

Tuesday, September 09, 2008

I wish i could !Fuck¡ you el tiempo que dura “welcome” de john Coltrane
más que eso
nos permutamos en el tiempo y no vamos dejándonos atrás

es como hacer-el-amor

Ideales como montañas. Redactaré una crónica indígena: Aquí esperándolo, al gran condor Latinoamericano. Waynapicchu. La vista al cielo marchito, los colores fugaces, cubos de azúcar desarmándose en tus manos. Y un saxo de puta madre, su única onomatopeya la traducción de Dean

en el fondo tratar de que esto esté bien

:

las cosas caben 4 veces en 4 de ellas.

Saturday, September 06, 2008

Notebook



I watch as the whole country slides by below the wing.
Deep red clays and burned out browns, followed by snow bleached peaks
and now the flat geometry of the middle lands.
Hundreds of miles of patchwork squares and circles, an occasional
building group here or there isolated and tiny city clusters shrinking
in the capillary sprawl, grey and lifeless from above.
What is this all about?
The ground moving does not really alter my perspective up here.
Nothing seems to affect my view these days.
My life beyond stable, static.
35 years, 10 years, almost 5 years.
All these time line hash marks seem have ground me to a halt.
How do dreams and hopes end up frozen?
How can I get back that burning desire?
I am at a standstill now.
The days goes in and out and I get nowhere.
Still no great clang of astonishment, no brilliant flash of light,
no steeple with a wide view.
All that surrounds me, all the things that I have gathered and continue to gather
at such an obscene rate seem to be stones tied to the cuff.
Weights to make the freedom of the river that much harder to realize.
And all these stupid metaphors, what is one to do?
The idea of chucking it all seem so inviting.
To throw myself headlong into a love affair with some beautiful unknown person.
Or a trip off alone in the wilds never looking back.
But I can't help myself I must always look back.
Life is so beautiful in the rearview, everything in golden light and very still.
Faces and places, feelings, thoughts, embalmed forever.
That wall in Chapel Hill.
Karen lying on the bed by that sunshaded window, Johnson City,
listening for footsteps and not yet through.
The soft mountains green at 7 years old and 8 and 9.
Laurie's face in that photograph.
The old Volkswagen parked by the gate of those brown fields.
That red tractor leaving traces as it plotted across before Tom and I
our eyes wild with it.
La sagrada familia in Barcelona.
Los Angeles palmtrees looming like endless flagpoles and reflected overhead
in the rear windows like arching spiders.
Hovering just 20 minutes ago above the cotton ball clouds.
The first gig in Berlin, Mud Club with the gate coming down.
The stained glass windows of St.Tom's seen close up in movie camera view.
All the envelopes full of tiny snapshots collecting dust.
My mother as a small girl in a burnished white dress.
My wife as a young mother.
All the girls who's initials have been L.S.
The feeling of almost drowning beneath a glassy blue surface.
Kissing Mary in the dark.
Old movies my first attempts all hazy and bleached out blue.
Cody in his leather jacket.
Amanda driving the old wrecked blue plymouth across the Canadian landscape.
My life in a frozen moment a fly's eyes faceted view of all the moments
which make up the full strand.
Do any of these moments mean even the slightest thing?
Michael dragging off the opium pipe in the shaded green of his back yard.
How much easier if the past were a black hole if we had amnesia.
Bright sun skating it's way and fractured kite like beads through
the pine trees outside Susan's house.
How many of my memories are created or reinforced by the documentation
of them?
Do we film events only to be able to see them in retrospect?
To see them as though they were the actual moments themselves
burned onto our retina?
To see them as though they were really what we saw at the time?
I don't really remember anything.
I only recall pictures, snapshots of events I may have been present at.
Televised pictures of the revolution no where near here on mine too.
I recall written words of my own past equally with those of times and
places I have little business knowing anything about.
I never really been to sea, never driven down an endless straight ribbon of
highway into the next state, never floated on a swiss alpine lake or borrowed
deep into the earth fossil corridor of time.
Is it even possible to reach out and touch another person?
To dent their flesh with my fingertips?
Why all the conventions the walls to prevent such happenings?
What can you show me?
What can I tell you?
How many years have we been apart?
Where have you been all my life?
When can I see you again?
I'm sick of the sight of you.
All the dichods head butting me one against the other.
Tearing my soul in two directions at once.
Ripping at the seams of my consciousness.
Babbling on and on in my mind.

by Lee.

Friday, September 05, 2008

al final, la muerte.doc

(en una ventana)

Es alienante habitarse, mejor

ser indiferente al hombre

y sensible a la naturaleza

K en mi auto

conduzco ¡El Viento!, nadie sabe cómo llevo este auto

por fin

curvas, curvas

necesito esa mujer ahora y nada

10 minutos más tendré que llamarla Juan agarrotado a mi lado

¿Esto no durará para siempre, no?

irónico nuestra demencia distendida de semanas

llevamos manejando más del tiempo de nuestra imaginación


un segundo ahí, tener que invocar los malos pensamiento

mientras la boca se contrae y la ciudad empieza a vibrar

¡Cállate!

descubrir mi pulso

poesía para descubrir mi pulso

(y después mentir en las ventanas

llamarle de otro nombre a la existencia

y calar la música en todos los ángulos)


esta ciudad es idiota nos deja transitar por todas sus arterias

mientras nos mantengamos en el auto

me digo – hay que estar demente, hay que estarlo –

de otra forma no avanzaremos un centímetro


masas informes desde el vehículo, la concomitancia de unos textos

texturas, polifonía y afrodisíacos

entretejiendo la araña Pollock, las definiciones de nuestra amistad

¡Lira!

¡Ash Ra Tempel!

recorreremos este mundo con nuestros informes sobre la decadencia


era mejor que siguieras al sol, su cumbre

era mejor que ahora recogerse en los cuerpos y tazar

la medida de la saliva y el semen

el alcance de los segundos petrificados por el alcohol


¿Sabes?, ya todos están ¡Muertos!

ya la prosa atropellada, nosotros calzando este auto

y la poesía ante de sus letras las figuras y dejarnos ¿Dónde?

no importa mientras nuestro hedonismo

¿no importa? mientras nuestro hedonismo


la verdad no atisbo lo que sea necesario

nos acercamos al zoológico queríamos llegar al cerro

nos alejamos del zoológico queríamos llegar al cerro y todo el tiempo

estuvimos tras otro y otro asfalto

nuestro cuerpo nos fue abandonando atrás mientras las figuras rendían el tributo

de entregarse movedizas y carismáticas

como para sacarnos de la carne, volatilizarnos

y cada segundo

nos oxidábamos.

Wednesday, September 03, 2008

free so free.doc

No siempre me ha gustado el Free Jazz. Para ser sincero no siempre me ha gustado el Jazz persé, aunque su efervescencia me haga evocarlo como un recuerdo de niñez. En mi casa no sonaban discos ni agujas, solo el recuerdo de Braulio y Serrat; cumbres, miseria y un dolor lo bastante anglosajón. Algo en el desorden. Las innumerables referencias en Rayuela de Cortázar, incluso algún pie a pagina explicando el placer cacofónico del Free cuando los acordes por fin se encuentran como “dos cíclopes”. Y ese despertar intelectual en la Plaza Ñuñoa, mientras los topos abandonaban sus refugios nocturnos para comenzar la mañana en la solera del mundo. Libros de Márquez, de Sartre, de Camus y de Cortázar, lo usual. La terapia que a posteriori conduciría mis paranoias en las micros y mi militancia benévola que mi etapa Rimabudiana terminó de extinguir. Entonces Charlie Parker, lo suficientemente francés para roer en el alma de algún afanado norteamericano. El dolor texturizado y complejo de un hombre en crisis ontológica. El blues cediendo su hedonismo encantador de vaivenes soporíficos para dar paso a clavarse-en-el-mundo, sin la experiencia recesiva de los gatos afroamericanos que prestaban servicio a los tabloides, incluyendo al joven Louis Armstrong, cuya herencia más importante fue hacer del entretenimiento el trabajo de un solo hombre y recibir ingresos correspondientes a este merito. Pobre Kerouac; ni a él ni a Parker les cayó bien la fama, pero antes habían de volverse alcohólicos para calzar una nota dentro de otra, una letra dentro de otra. Y el gato de Gillespie les sobrevivió y nunca será la quintaesencia. Lo mismo Cobain y Morrison, gatos blancos representantes del comienzo del establecimiento de la contracultura. Gillespie les sobrevivió para subrayar que “on the road” y “ornithology” son probablemente las cumbres del desenfreno: el viaje a México, kilómetros de espesura y sudor; el fix que aletea como un pajarillo cruzando la atmósfera. ¿Quién se ha enamorado de alguien solo por la concomitancia del dolor? es un fenómeno singular y descartado en su validez, pero la mayoría de las relaciones son simbióticas y dependen de la mácula para su proyección. El Jazz me surgió como el ápice de las mismas notas que se estaban obviando, en todos los caminos recorridos y pactados desde otrora o desde el hábito de cruzar las habitaciones y las salas. Como un tejido de Pollock, las notas de Parker anuncian la ausencia del orden de sus melodías. Todo calza como un viaje trepidante hacia lo otro, pero lo otro es completamente indefinible y el viaje es una ostia, tiempo llamado como tal, segundos que duran los solos del contrabajo, la batería y el saxo. BIG QUOTE TO “el perseguidor” DE JULIO CORTÁZAR. Que vergüenza, Dios. Escucho Oro, Incienso y Mirra de Gillespie y entiendo que el gato les sobrevivió porque alcanzó la libertad, Parker solo subrayó cuanta miseria y la abarcó toda, desde el dolor africano a la condición negra en Norteamérica. Nothing is. O por lo menos no los genios como Parker; mientras más cerca de Dios más sangran sus estigmas. Enfermo como los tiempos, nunca he logrado acabar una tarea auto impuesta. Tengo mi libro de poesía arrojado ahí, corregido su primer tercio y luego abandonado. Tengo la guitarra desafinada por las corrientes de aire en la mañana y este teclado de letras mal y gastadas han calzado el dolor de algún otro inconcluso. El Jazz es una música esencialmente deforme e imperfecta, atípica y absolutamente incidental. Lo encontramos en todas partes si se le presta atención al silencio o al sonido. Panéos, frenos, chirridos, orgasmos, gargantas arrojando vibratos, el rumor del sol colándose por la mañana, la ausencia de unos ojos que lo vean. TODAS LAS EPICAS, que son a la vez las historias histerias hipsterias de los personajes vaporizados de Gordard. El free es la versión “hacia lo salvaje” del Jazz, y por eso su sofisticación, como los esfuerzos mal entendidos de Jean Michele Jarre y la cultura New Age que incurrieron en el capital para acceder a la libertad. Cuando el Jazz representaba la educación y sensibilidad de los otrora esclavos, el Free viene a devolverles la necesidad básica del desorden indígena: histeria, pánico, nubes apocalípticas que no calzan en los nombres. No más el entretenimiento del hombre blanco “We want poemas that kills, BLACK POEMS” el Free restaura la contracultura como lo fue el virtuosismo de un joven Armstrong versus los gatos blancos que se resfriaban a propósito para alcanzar su carraspeo maravilloso. “Somos hijos del Apocalipsis, banalmente caóticos, apócrifos y paganos” parece soplar cada nueva incursión de Coltrane en Interstellar Space e incluso el gato de Gillespie que sobrevive al entretenimiento. Y así Don Cherry, Marion Brown, Ornette Coleman, Sun Ra y Cecil Taylor representan el renacer de una cultura increíblemente oscura al ojo occidental. Incoherente y desenfrenado, este sonido no viene a complacer la audición, viene a predicar la representación y con esto su filiación directa a la improvisación. El Free es, cualquier reproducción sonora es la muerte de su momento como anunciaba Cronemberg. Cada acorde representa una epilepsia emocional o física, una conjunción entre el universo y la historia del músico. No podemos obviar la necesidad de esta música de reinvidicar los ordenes cartesianos y gregorianos; anular, volver la presencia un acto y no un proyecto.

Apéndice:

Leyendo a Louis-Ferdinand Céline: la incoherencia (y la palabra exactamente) de las guerras mundiales, su cristalización en el existencialismo Sartreano. La Nausea, la existencia recorriéndonos inevitablemente, el Free lo subraya. Por eso los gatos europeos supieron y valoraron (aún más que en Norteamérica) el Free como la tendencia inequívoca hacia la libertad, en ella el caos y el vómito. John Tchicai, Peter Brotzmann, Förklädd Gud, Mario Schiano, Jacques Berrocal, Jacques Thollot, Raymond Boni, Pierre Favre, Bernard Vitet (estos últimos Franceses, mi Free favorito, que refuerza la idea extraída de “viaje al fin de la noche” de Céline), su música se aleja del Free Afroamericano, más carnal y desgarrado, sonoro y sentimental, aproximándose a una estructuración intelectual del dolor y celebración de los sentidos, empalagosa y texturizada (BIG QUOTE TO "la Nausea" de SARTRE), bella y paralelamente opuesta en tanto reconocimiento de la propia historia.